Dante Ramos nace el 2 de setiembre de 1930,  hijo de Cristóbal Ramos y María Barca, españoles que habían escapado a la primera guerra mundial y se dedicaban a la agricultura.

 

Crece en una familia con 5 hermanos y grandes reuniones los domingos organizadas por su padre en su chacra a las afueras de Montevideo.

 

 

 

A sus 20 años Dante se dedica al transporte de mercadería desde el interior del país hacia Montevideo. Contaba con 2 camiones que había comprado a crédito con los cuales pasaba a retirar los productos y los distribuía.

 

Dada la escasez de combustible post segunda guerra mundial uno de esos camiones había sido adaptado para funcionar a leña, contaba con un quemador en el asiento del acompañante el cual complementaba el motor a nafta. Desde su juventud, Dante ya demostraba una gran capacidad creativa para adaptarse a los desafíos que surgían en el día a día de cualquier negocio.

Corría la década de 1950 y como ya era costumbre Dante fue a retirar un cargamento de CAL a COMSA (Compañía Oriental de Minerales), sin embargo ese día se encontró con una situación particular.

Argentina estaba atravesando una gran crisis, por lo que de un día para el otro los inversores a cargo de la operación retornaron a su país dejando a todos los trabajadores desempleados, quienes se encontraban en la fábrica totalmente desamparados. Dante quien había invertido gran parte de su capital disponible en el combustible para llegar hasta allá, unos $2400 pesos uruguayos de hoy, los convenció de que le cargaran el camión de todas maneras y él volvería con el dinero una vez realizado el reparto en Montevideo.

En ese momento nace una sociedad de hecho, cuya contabilidad era llevada en un cuaderno en el que se especificaba gastos e ingresos, pero que tuvo un impacto tan grande que la noticia fue publicada en el diario El Día.   

Pasaron los años y esta sociedad que surge como algo temporal perdura en el tiempo. Sin embargo, su organización no había tenido en cuenta esto, estaba pensado para el corto plazo por lo que no se había dirigido parte de los ingresos al mantenimiento y reparación de maquinaria. Es por esto que cuando pasa la crisis en Argentina y los propietarios regresan deciden ingresar nuevamente al negocio ofreciendo la inyección de capital y experiencia que necesitaba.

 

Se reconoce el trabajo de Dante y con 30 años, se lo toma como gerente de COMSA y se le otorga una participación en las ganancias.

A comienzos de los años 60 decide vender su participación y zarpa a rumbo a Europa en un viaje que duraría 6 meses. Una vez de vuelta en Montevideo decide comprar una Calera, negocio en el cual ya tenía experiencia, y una Barraca la cual creció y se transformó en lo que es hoy en día. 


Continuará …